Bamba, Bamba.
Foto: fotojarocha
Por Andrea García.
La Bamba, son jarocho, tradición
veracruzana, que regocija a todo aquel capaz de apreciar la danza folklórica y
pone los pelos de punta a quien lo baila. Este domingo 24 de noviembre se llevó
a cabo la presentación masiva de la bamba en nuestra bella ciudad capital, la
ciudad de las flores. En medio de un día bipolar, con nubes grises de un lado y
cielo azul de otro, como es costumbre en Xalapa, los bailarines comenzaban a
llegar.
Entre faldas de tela
transparente y encaje blanco, hupiles, mandiles y tocados con flores de un
color rojo sangre, las niñas, jóvenes y mujeres comenzaban a prepararse. Que si
los ojos, las chapitas, los labios, el rímel, los aretes, los tacones, en fin.
Muchas de ellas tranquilas esperando pacientemente el momento y otras corriendo
porque no faltaba el típico “¡ay, se me olvidó el abanico!”. Mientras que los
hombres, bueno, ellos en 5 minutos estuvieron listos.
Para
bailar La Bamba asistieron 2 mil 370 bailarines que se congregaron en el centro
histórico de Xalapa. El evento fue organizado por el Ballet Folklórico de la
Universidad Veracruzana en coordinación con el grupo Tlen Huicani. Los
participantes danzaron con el tradicional atuendo de jarocho sobre las calles
de Lucio y Enríquez, así como en las explanadas de la Plaza Lerdo y el Parque
Juárez. El palomo, El huateque y La iguana fueron los sones
antes bailados para finalizar con la coreografía única de La Bamba y
romper oficialmente el récord del 2018.
Seguramente
se necesitó un poquito de gracia y otra cosita para poder acomodar a toda esa
multitud de gente, pues hombres, mujeres, mamás, papás, hermanos, tíos, tías,
el novio, el amante y hasta el sugar daddy asistieron a este evento lleno de fiesta,
fandango y sazón. Como era de esperarse, los espectadores disfrutaron de dicha presentación
tomando fotografías y grabando el momento para inmortalizarlo en sus memorias.
¡Ay
arriba, ay arriba! La persistencia, ensayos y disciplina llevaron a los bailares
de marineros a capitanes, los clavos en sus tacones le daban batalla al
concreto de la calle que, si bien se negaba a dejarlos zapatear, aun así, nos permitía
deleitarnos con una taconeada sincronizada que dejaba atónito a cualquiera que
pudiera presenciarlo, tanto para mí, para ti, arriba y arriba. Por último el
evento finalizó en medio de algarabías y festejos, recordando el “por ti seré,
por ti seré” en honor a la bamba.

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